La puesta en escena

Desde sus orígenes, el grupo "5 sesiones", ha intentado crear en sus espectáculos una fuerte relación entre actores y público. Para ello le propone incluirlo en la obra como una fuerza (agonista) dramática, pero sin apelar a recursos compulsivos que lo obliguen a la acción. El hecho de involucrarlo en el mismísimo espacio escénico crea relaciones que rompen la estructura del público = espectador; y lo mismo sucede con respecto del actor.

En "Decir sí" la situación se desarrolla en una peluquería. En el inicio, el dueño de la misma recibe a todos sus clientes (¿o potenciales víctimas?). El otro personaje de la obra, el hombre, y el "público" se acomodarán en la sala peluquería bajo la inescrutable mirada del peluquero.
La deliberada confusión espectadores clientes y la ruptura del espacio escénico abarcando toda la sala, impone al espectador una condición imprevista de la que no le sería fácil salir sin tomar partido.

El peluquero (¿poder?) Y su sillón se desplazan por toda la sala peluquería y cada uno podrá elegir que relación establecer con él, dueño del territorio.

El texto de Gambaro esta milimétricamente respetado, pero la puesta en escena abre la posibilidad de "sentarse, en el sillón (¿o silla eléctrica?) Con otras actitudes diferentes a la del hombre, o en todo caso, de la misma manera y con el mismo final.
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