Desde sus orígenes 5 sesiones
ha intentado crear en sus espectáculos una fuerte relación
entre actores y público. Para ello le propone incluirlo en la obra
como una fuerza (agonista) dramática, pero sin apelar a recursos
compulsivos que lo obliguen a la acción. El hecho de involucrarlo
en el mismísimo espacio escénico, que abarca toda la sala,
crea relaciones que rompen la estructura del público - espectador;
y lo mismo sucede con respecto del actor.
La deliberada confusión y la ruptura del espacio escénico,
imponen al público una condición imprevista, la incertidumbre,
la posibilidad de riesgo y de accionar, imposible de afrontar, sin tomar
partido.
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